miércoles, enero 24, 2007

Bush pide al Congreso reforma migratoria sin amnistía

Mensaje. Bush en su discurso en el Capitolio. Detrás, el vicepresidente Dick Cheney y la líder de la Cámara Baja, Nancy Pelosi
Con un índice de popularidad que roza ya al del presidente Nixon poco antes de que dimitiera por el escándalo Watergate y con su primer Congreso dominado por los demócratas en sus siete años de mandato, el presidente George W. Bush pronunció ayer su discurso sobre el Estado de la Unión, en el que buscó la comprensión y la colaboración de los legisladores sobre la guerra de Irak, sobre el problema de los indocumentados y, por primera vez, sobre el calentamiento global.
El presidente instó al Congreso a aprobar una reforma migratoria integral a través de “un debate serio, civilizado y concluyente”, y reiteró su idea de crear un programa de trabajadores temporales, que permita la regularización de parte de los 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.
“Sin animosidad y sin amnistía”. Sobre el espinoso asunto de la legalización de millones de indocumentados, Bush reconoció que el Congreso está dividido entre los que se oponen frontalmente a la amnistía, como está fijado en su plan de reforma, y los que la promueven.
Pese a esta división, dijo que “necesitamos resolver la situación de los inmigrantes ilegales que ya están en nuestro país, sin animosidades y sin amnistía”.
Señaló que las esperanzas y oportunidades que ofrece el país exigen un sistema migratorio “con leyes que sean justas y fronteras que sean seguras”.
“Cuando las leyes y las fronteras son violadas se dañan los intereses del país” y, para evitarlo, Bush anunció que su gobierno duplicará la Patrulla Fronteriza y financiará nuevas estructuras y tecnologías.
El presidente señaló que incluso con esas medidas “no podemos proteger la frontera a menos de que aliviemos la presión y eso requiere un programa de trabajadores temporales”.
Bush explicó que con ese programa, los ilegales no tratarán de cruzar la frontera y “eso liberará a los agentes fronterizos para ir a la caza de los narcotraficantes, los criminales y los terroristas”, señaló.
En abril de 2005, el Senado aprobó un proyecto que abría la legalización de los indocumentados, pero no prosperó en la Cámara de los Representantes, que en diciembre pasado aprobó la construcción de un muro en un tercio de la frontera con con México.
“No podemos fracasar en Irak”. A pesar del rechazo que provoca en la oponión pública y en la mayoría demócrata en el Congreso, Bush dijo que Estados Unidos no se puede permitir el lujo de “fracasar en Irak, porque las consecuencias sería dolorsas y enormes”.
Para Estados Unidos, “nada es más importante en este momento de nuestra historia que tener éxito en Oriente Medio”, declaró y advirtió que si las tropas estadunidenses regresan antes de pacificar Irak, “el gobierno [de Nuri al Maliki] podría verse derrocado por extremistas”. Además, advirtió, “la violencia podría contagiarse a todo el país; con el tiempo, toda la región podría verse inmersa en el conflicto”.
“Plan 20 por 10”. Otros de los temas que centraron el penúltimo discurso de Bush sobre el Estado de la Unión fue el cambio climático.
Se trata de la primera vez que muestra preocupación por este problema planetario y su plan “20 por 10” fue el único que recibió constantes aplausos que resonaron en el Capitolio.
Se trata de un plan para reducir el consumo de gasolina un 20 por ciento en los próximos 10 años, por medio del endurecimiento de los requisitos medioambientales de los coches, los electrodomésticos y las industria, y la promoción de otras fuentes energéticas, sobre todo el etanol.
Hasta ahora, Bush había menospreciado este asunto e incluso expresado sus dudas sobre la existencia misma del calentamiento global. Ayer dijo que se trataba de una “grave preocupación”.
Propuso por último un control del gasto público —para no subir los impuestos—, con el objetivo de reducir el déficit presupuestario de EU, una de las medidas que considera claves para rebajar el abultado déficit comercial de EU y los superávit de Asia y los países productores de petróleo-, que el Fondo Monetario Internacional (FMI) considera una amenaza para la economía del planeta.

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